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Fitchburg Spanish Seventh-day Adventist Church


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¿Quienes Somos?
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Los Adventistas del Séptimo Día creemos en la Trinidad, la unión de tres personas coeternas - Dios el Padre, Dios el Hijo, y Dios el Espíritu Santo - los tres componen un solo Dios. Ellos hicieron posible la salvación mediante Jesucristo, Dios el Hijo, cuándo Él tomo la naturaleza humana al venir a la tierra y nacer como bebé en Belén y vivió una vida inmaculada de acuerdo a la voluntad de Dios el Padre. Cuándo Jesús fue crucificado por los pecados del mundo y resucitó el tercer día, Él ganó la victoria para todos.
Al volver al cielo después de la resurrección, Jesús y Dios el Padre enviaron al Espíritu Santo para servir como nuestro Consolador. Jesús prometió regresar a la tierra por segunda vez para la gran culminación del plan de salvación y para llevar a su pueblo al cielo con Él. Los Adventistas están entre los creyentes que esperan ese día.
Los Adventistas también creen que Dios se preocupa por la calidad de la vida humana, y que todo - la manera en que vivimos, comemos, hablamos, pensamos y nos tratamos y cuidamos de nuestro mundo- es parte de Su plan para nosotros. Nuestras familias, nuestros hijos, nuestros trabajos, nuestros talentos, nuestro dinero y nuestro tiempo, son todos importante para Él.
 
LA HISTORIA DE LA IGLESIA ADVENTISTA DEL
SEPTIMO DIA DE FITCHBURG
Escrita por la hermana Carmen Rivera y Juan González.
 
“Porque todas las cosas son de El, por El y para El. ¡A El sea la gloria para siempre! Amen.” Romanos 11:26

Fue en los comienzos del año escolar 1993-94, cuando Carmen Rivera, trabajaba para el Departamento Escolar de Fitchburg. En ese año enseñaba a un grupo de 26 niños entre las edades de 7-8 años que cursaban el Segundo Grado.
Eran muy entusiastas, y en sus caritas se dibujaban sonrisas ingénuas y curiosas. En mi mente tenía una gran preocupación, mientras los observaba me preguntaba:
¿Tendrán estos niños la oportunidad de conocer a Jesús? ¿Qué futuro les espera?
Mientras visitaba los hogares de mis estudiantes por las calles de las comunidades tuve la amarga experiencia de encontrar niños que hablan sido mis estudiantes participando de actividades delictivas y que estaban destruyendo sus cuerpos y sus mentes. No existían programas apropiados después de la escuela, ambulaban por las calles sin la supervisión de algún adulto, y eran presas fáciles de personas inescrupulosas que los usaban para tareas peligrosas. Notamos, la gran necesidad que tenla esta comunidad de algún programa que aportaran alguna solución en la prevención de estos problemas.
Algunas hermanas de la Iglesia comenzamos a conseguir ropa y otros artículos del hogar. Una compañera maestra, la señora Patria Brown le gusto la idea y nos ayudó mucho. Un día me dijo que quería hablarme de una idea que tenla en mente. Pensaba que necesitábamos un lugar apropiado para almacenar los artículos que conseguíamos para cuando surgiera una necesidad. Me ofreció el primer piso del edificio 107 de la Daniells Street que estaba desocupado y que era de su propiedad. Le dije que me encantaba la idea, pero no teníamos dinero para pagarlo. Le aseguré que hablarla con mi pastor Francisco Ramos, y al otro día, nos estaba esperando para ver el lugar. El matrimonio Patria y Joseph Brown fueron muy amables, nos mostraron el lugar, era un almacén de guardar herramientas y otras cosas. Necesitaba limpiarlo y arreglarlo pero con nuestra fe puesta en Dios sabíamos que El estaba contestando nuestras oraciones.
Felices aceptamos la oferta que serla gratis ya que solamente debíamos pagar $100.00 para gastos de luz y agua. Los hermanos de la congregación adventista de Leominster estaban muy entusiasmados con el nuevo proyecto. Rápidamente comenzamos a trabajar. Un grupo de hermanos desocuparon el lugar, limpiaron, lavaron, y pintaron el lugar. La Junta de Iglesia, aprobó comprar las alfombras y otras utilidades. Algunas hermanas nos dimos la tarea de colocar cortinas y con la ayuda de Hilda Pérez, Marina Páez y otras, decoramos la vidriera, y la plataforma que fue construida por el hermano Jorge Izquierdo y otros hermanos que arreglaron las puertas, las cerraduras y pusieron bombillas nuevas. Roger Tenorio donó un pequeño equipo de sonidos y un micrófono.
La iglesia de Leominster donó las sillas y una mesa para trabajar con los niños. El hermano Julio Oliveras donó 10 himnarios. Todo estaba marchando de acuerdo a los planes del Señor.
Durante la semana, y el día sábado, comenzamos a visitar los hogares, casa por casa, conversábamos con la gente de la comunidad. Caminábamos hablando y conociendo cada familia. Ellos nos compartían sus preocupaciones y problemas. La presencia de La Iglesia se hizo sentir pues les ayudamos con alimentos, ropa, orando y mostrándoles cariño y hablándoles de las Buenas Nuevas de Salvación. Los vecinos nos aceptaron como parte de la comunidad.
Se realizó un censo para determinar como podíamos organizar un programa efectivo. El programa ofrecido era:
1. Una hora de la historia bíblica: sábados 2:30-3:30 p.m.
2. Temas con énfasis en valores positivos, autoestima, la naturaleza, vida
familiar y otros.
El periódico El Sentinel visitó el lugar e hizo un reportaje completo sobre el proyecto. El tema ese día fue sobre el crecimiento de las plantas. Cada niño plantó una planta y la llevó a su casa.
El contenido variado del programa:
A. Historia
B. Merienda
C. Manualidades
Las maestras de niños de la Iglesia de Leominster atendían a los niños de la comunidad de Fitchburg. Agradecemos la colaboración de Juanita Tenorio, Mariela Falla, Juanita Castro, Lydia Reverón, Victoria Maldonado, Casilda Martínez y otras, por su dedicación a los niños, que disfrutaron mucho de esas actividades
Los materiales y las meriendas de cada sábado eran suplidos por hermanos muy generosos: Dr. Eduardo García, Eleuterio Ortega, Patty Rivera y Alicia Flora. También las clases de adultos de Leominster cada sábado nos traían dulces, galletas, refrescos y frutas. La hermana Daisy Algüeta junto con otras hermanas organizaron un Ministerio de Oración por los niños de Fitchburg.
3. Coro de niños
Preparamos un bonito programa musical para los hermanos de la Iglesia. Le suplimos camisetas blancas y un grupo de más de 30 niños se graduaron como “Estrellas para Jesús.” Luego del programase celebró una actividad recreativa para los niños y sus familiares en el Salón de Actividades de la Iglesia Adventista de Leominster.
4. Fiesta Cultural. La Fiesta de Reyes fue muy concurrida con regalos y juguetes.
5. Clases de Inglés como Segundo Idioma. Maestros: Flora Álvarez, Fredy Huérfano y Carmen Rivera. Las clases se celebraban los lunes y miércoles desde las 2:30 hasta las 4:30 p.m.
6. Clases de Alfabetización
7. Bazar de Ropa y Alimentos
8. Estudios Bíblicos
La Sra. Patria Brown, se interesó en tomar clases bíblicas cada jueves. El estudiante ministerial (hoy Pastor Alarcón) y Carmen Rivera visitaban su hogar para estudiar la Palabra de Dios. Aunque nunca hizo una decisión valora y estudia la hermosa Biblia que le obsequió el Pastor Francisco Ramos. Su
Salmo favorito es el #27.
Con la necesidad de llegar a más hogares se organizó una Escuela Sabática Filial en Butelle Street en la casa de Carmelo e Ivette Marely López y Linnette. Otra Filial se organizó en el hogar de Lydia Reverón en la Highland Street. Fue una experiencia hermosa ver cada sábado la sala de la casa de los hermanos Reverón Con un grupo de niños que llenaban todo el espacio. En las Filiares llegamos a Contar con la asistencia de 62 niños, cada sábado aprendiendo coritos, juegos, e historias de la Biblia. Se organizó un grupo de Aventureros atendida por Juanita Tenorio y otras hermanas.
La familia Cartagena fue la primera en ser bautizada con sus hijos. También Maria Cartagena y el Sr. Cartagena the la primera pareja en casarse en la Iglesia Adventista de Fitchburg por el Pastor Francisco Ramos. El primer esfuerzo evangelístico the realizado por el conferenciante., el Pastor Wilfredo Vázquez de Puerto Rico en el edificio de Tres Pirámides de la misma ciudad. El Dr. Ramírez, vino desde Méjico y por dos semanas colaboró ofreciendo consultas y charlas gratis sobre la salud.
En un verano, nuestra Asociación contrató 3 estudiantes a tiempo completo para dar estudios bíblicos: Raúl Alarcón, Jaime Calvo y Carlos Curbelo. Llegaron a tener 66 estudios bíblicos. Varios predicadores y ancianos de Iglesia ayudaban con las predicaciones los sábados y los miércoles. Estos fueron: Raúl Alarcón, Julio Oliveras, Eleuterio Ortega, Eduardo García y Carmen Rivera.
Los profesores Eleuterio Ortega y Julio Oliveras invitaron al Dr. Juan González y su esposa Guadalupe para que ayudaran a la nueva Iglesia Adventista de Fitchburg. Ellos aceptaron con mucho gusto a colaborar con el Señor aun cuando tenían que viajar todas las semanas desde la ciudad de Worcester en donde residían. Fue elegido Director Misionero, y luego Anciano de Iglesia.
Durante ese año llegó a ser pastor de las Iglesias de Leoininster y Fitchburg, el ministro
Ángel Amaro, quien recibió un llamado siendo director departamental de la
Asociación Adventista del Este.
El hermano González observó que algunas visitas adventistas decidían no unirse a nuestra membresía porque no habla suficiente espacio para desarrollar nuestras actividades como Iglesia. Cuando providencialmente,
la Sra. Patria Brown nos indicó que tenla que usar el apartamento de su edificio en donde estábamos como iglesia. Juntamente con dos nuevos jóvenes que se unieron a nuestro grupo (los estudiantes ministeriales Carlos Martínez y Héctor Herrera), nos dimos a la tarea de buscar un nuevo local para la Iglesia pero the en vano, aunque siempre teníamos el asunto
en las manos de Dios, el Señor nos estaba indicando, que no quería su
Iglesia en el centro de la ciudad. El hermano Jesús Falla como asistente
de la Obra Misionera nos acompañó a los distintos lugares en donde íbamos a buscar un nuevo local. Sea dicho de paso, el hermano Falla juntamente con su esposa Mariela han colaborado siempre en todo tiempo al progreso del grupo y la obra misionera. Ellos les proveían transportación
a los niños en su guagüita para traerlos a las escuelas filiares y finalmente
cuando nos ubicamos en el edificio de la Sra. Patria Brown.
Una noche, el Pastor Ángel Amaro, quien estaba muy interesado en que consiguiéramos un nuevo local para la Iglesia, me llamó por teléfono
y me indicó que hablase con el hermano Paul Poiser, (un gran amigo de
nosotros y Capellán de la Cárcel) miembro de la Iglesia Americana Adventista de la Summer Street para haber si ellos nos permitían reunirnos cada sábado en el comedor (Fellowship Room) de su templo. Con mucho amor cristiano la Junta aprobó darnos el permiso y que no nos iban a cobrar por el lugar ya que era su proyecto misionero para la gloria de Dios. ¡Cuán contentos estuvimos, le dimos gloria a para Dios por sus muchas bendiciones!
Tuvimos que funcionar por año y medio, que estuvimos en la Iglesia
Americana, con un nuevo horario. Teníamos que empezar el Servicio
de la Escuela Sabática a las 9:00 a. m. y terminar el Culto de Adoración a las 12:00 a.m. porque los hermanos americanos usaban la cocina y el
comedor a esa hora. Para su almuerzo. Ayunamos y oramos por un nuevo local. Gracias a Dios por su propósito en establecer una Iglesia Adventista en Fitchburg.
El hermano Tony Irizarry descubrió un edificio que estaban rentando en el #179 de la Pratt Street. Llamó inmediatamente a nuestro Pastor Ángel Amaro quien se interesó como el buen Pastor, que siempre ha sido, y compartió el interés tanto con los hermanos de Fitchburg como sus hermanos de Leominster. Era un rústico edificio (taller de hojalatería para automóviles) que llegó a convertirse en el Templo del Señor. Gracias a Dios, gracias a los hermanos de
Leominster que nos ayudaron financieramente con su préstamo para poder adquirir el edificio, y gracias a los buenos hermanos que ayudaron a remodelar por completo lo que era un rústico edificio para ofrecerlo como Templo al Señor, y gracias a nuestro Pastor Ángel Amaro que dirigió la gran obra de remodelación. Que Dios lo recompense por su sacrificio y fidelidad en la causa de Dios.
Y como muy bien se expresó la hermana Carmen Rivera: “los hermanos de Fitchburg se han destacado por su sacrificio y lealtad a Dios, y Dios ha cumplido con su promesa: “Y me harán un Santuario, y habitaré entre ellos.” Éxodo 25:8.
Actualmente el Templo ubicado en el 179 de la Pratt Street, no tiene todas las facilidades que debe tener una Iglesia Adventista. Por ejemplo, carece de un cuarto para las madres con bebés. Un cuarto con cristal para que las madres puedan observar al predicador de ese día, ya sea en sábado o en otra reunión y oír la predicación. Necesita un cuarto apropiado para guardar los materiales de Obra Misionera y de la Escuela Sabática. La estructura actual no es la de un Templo, y carece de otras facilidades físicas que ayudarían a los feligreses a estar cómodos y reverentes. Proyectándonos al futuro inmediato tenemos la necesidad de construir un Templo con la capacidad para 250 personas. Gracias a Dios que ya los feligreses pagaron la hipoteca del edificio actual ubicado en un predio de terreno de un poquito más de un acre (una cuerda) lo que le ofrece a los feligreses un potencial en su desarrollo. Es la voluntad de Dios que nuestro Templo sea un faro de luz divina para toda la ciudad de Fitchburg, y pueblos limítrofes. Dios bendiga al Pastor José Raúl Alarcón, y su familia de feligreses que tienen el privilegio para la gloria de Dios de proseguir con los planes de la construcción de un nuevo y hermoso Templo, y siempre recordando que nuestro cuerpo es también un templo del Dios viviente del Israel espiritual. Que Dios les bendiga.

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